Escribiendo sobre mi viaje a Belo Horizonte, me di cuenta de que no había escrito nada sobre Rio de Janeiro en este blog. Así que copio lo escrito en Aquic.com.ar, con pequeñas modificaciones.

Hacia fines de Marzo aproveché una de las promociones de Gol y compré un pasaje a Rio de Janeiro por un poco menos del precio del micro (saliendo desde Campinas, así que ni siquiera tuve que viajar hasta São Paulo.) La idea era aprovechar el feriado del 1° de mayo, ya que el viernes 2 también lo daban libre en la Facultad; decidí entonces viajar del 29 de Abril hasta el 8 de Mayo (10 días) y pasar mi cumpleaños allá.

Para el feriado iban varias de las personas que había conocido en Ilha do Mel, además de los amigos que tengo que viven allá, por lo que realmente tenía ganas de ir para Rio, a encontrarme con todos ellos. El vuelo de ida fue tranquilo, llegando inclusive algunos minutos antes de lo pactado. Así que aterricé fui directamente a lo de Mariana; pude ver desde la ventanilla del colectivo varios lugares por los que había pasado hacía más de un año; me pareció increíble que al verlos volvieran a mi mente, casi como si hubiera sido ayer que caminé por esas calles. El lugar donde tuve que combinar con el subte fue cinelândia, exactamente en donde nos sacamos la foto de Latinissima (foto arriba.) Sólo que esta vez tenía que caminar esas cuadras solo.
El metro me dejó en el barrio de Tijuca (para no confundir con Barra da Tijuca) a menos de 2 cuadras de la casa donde iba a pasar los siguientes 10 días. Me recibieron súper bien, como siempre en Brasil; para ir resumiendo un poco y que no sea un post de 500 páginas: intentamos ir a comprar las entradas para la final del campeonato carioca, pero se acabaron justo en nuestra frente, luego de haber hecho una cola de 3 horas bajo la lluvia. Nunca pensé que tenía que ir hasta Rio de Janeiro para poder sentir un poco el frío “que tanto me hacía falta.”
El 1° de mayo tuvimos en asado, que duró, como siempre, desde el mediodía hasta la noche, casi 1 o 2 de la mañana. Ese mismo día a la mañana había recibido un e-mail de dos chicos sudafricanos que conocí en Buenos Aires, mientras ellos empezaban su viaje de 3 meses por América del sur, y yo estaba a menos de 3 días de venir a Brasil. Coincidentemente ellos iban a Rio (sin saber que yo estaba allá,) así que nos encontramos y compartimos básicamente todo el feriado, hasta el domingo. Viernes y Sábado fueron días de paseos, playas, caminatas, fiesta de Funk, Rio Scenarium, Forró, Samba, etc.
El domingo, día de descanso, fuimos para Niterói a encontrarnos con Paulo. Comimos en un restaurante a donde ya había ido el año pasado, muy bueno, y para los precios de Rio bastante barato también. Después fuimos a la casa, saludé a la familia, vi el final de campeonato al que no logré entrar (no íbamos a comprar de reventa a por lo menos el doble del precio) y volvimos, exhaustos, a la casa de Mariana.
Lunes, martes y miércoles fueron días donde paseé un poco más solo por la ciudad. Visité Urca (subí el morro de nuevo, para recordar el año pasado) fui al CBPF (centro brasileiro de pesquisas físicas) di vueltas por el centro. El martes fui para la UFRJ, una universidad increíblemente grande. Di vueltas, intenté entrar a un congreso de pedagogía de la matemática, pero quisieron cobrarme 240R$, así que desistí. A la noche fuimos al cine a ver Iron Man, peli para pasar el rato, con muchos efectos especiales y partes bastante graciosas. El miércoles, mi cumpleaños, pasé el día con Cecilia (que conocí en Buenos Aires) y una amiga, a la noche fuimos a cenar a un restaurante italiano, muy lindo, en el barrio de Botafogo, al lado del consulado argentino (sic). La noche fue en Lapa 40°, donde pude jugar (e indefectiblemente perder) a la sinuca brasileña (es imposible lograr que las bolas caigan!)
El jueves 8 de mayo ya fue el día de mi regreso a Campinas; vuelta a la rutina, lentamente. Cometí un error garrafal que fue despachar dentro de mi mochila la cámara de fotos y el celular (aunque no me crean, hay una explicación para este comportamiento completamente irracional.) Al llegar al aeropuerto de Viracopos (Campinas) los bolsillos estaban abiertos, y me faltaban ambas cosas, además de un mapa turístico de la ciudad que había encontrado en el ómnibus mientras iba al aeropuerto.
Hablé con una de las empleadas de Gol, la cual me trató muy mal, pesó la valija, vio que no había diferencia de peso superior a 1Kg (sic) por lo que la compañía no se hacía responsable. Apenas me dijo eso desapareció. Quise hacer la denuncia, especialmente por el celular, pero descubrí que en el aeropuerto no había policía. En la oficina de la ANAC (ente regulador de todo lo que sea transporte aéreo en Brasil) me dieron un folleto, en el que dice que no se puede despachar nada que sea electrónico, a lo que me preguntaron “no te avisaron?”, en fin… Hice el reclamo correspondiente, al que me dijeron que no le iban a dar importancia, que iba a quedar archivado… Los propios empleados que deberían hacer algo! Por algo no deja de ser tercer mundo, no?
No quiero amargarme más, ya que es sólo una nota oscura en un viaje de 10 días maravillosos. Simplemente quiero terminar con la siguiente reflexión: “si pueden, no despachen nada en los aeropuertos de América del Sur.”
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