Monte Verde: La Suiza Brasilera

Monte Verde CasasHace unas semanas recibí una invitación para visitar una ciudad que se llama Monte Verde, a unos 200 km de Campinas, aunque ya se trataba del estado de Minas Gerais. Yo sinceramente ni siquiera sabía que existía, pero me la describieron como la “Suiza Brasileña”, por lo que no dudé en aceptar el viaje.

Tanto desde Campinas como desde São Paulo el camino es en su mayor parte tranquilo, por autopista. Sin embargo, los últimos kilómetros pueden llegar a ser torturantes. El asfalto se transforma en tierra y pozos. La velocidad promedio a duras penas debe superar los 40km/h. Por el otro lado, las vistas que se pueden apreciar son maravillosas. Son paisajes de pinos entre las montañas (forestado, no es natural) y se comienza a notar el descenso de la temperatura.

Llegar a la ciudad fue increíble (el centro se encuentra un poco más lejos del portal de entrada de lo que creíamos.) Las casas tienen todas techos a dos aguas, la madera predomina. Me hizo recordar mucho quizás Colonia Suiza, o mismo el centro de Bariloche. Encontré 2 grupos de argentinos, cosa que me llamó bastante la atención estando tan lejos de los centros turísticos tradicionales. Se puede comer fondue de queso, en la calle suelen vender bastante chocolate y licores.

Paisaje de la entrada a Monte Verde

Al estar rodeado por montañas, se tienen varios senderos para hacer, ascendiendo hasta unos 2000 metros. No encontramos buena señalización en la calle para llegar al comienzo de los senderos, pero de cualquier forma no fue difícil. Las subidas son muy empinadas y en general de tierra, pero los autos parecen no tener problemas en subirlas, es cuestión de paciencia. El buen tiempo es fundamental para realizar los senderos, ya que una de las cosas más importantes son las vistas (y las nubes bajas claramente serán un impedimento.) Las caminatas parecen sencillas, de todas formas hay que recordar que pueden llegar a ser largas, por lo que se debe calcular bien para que no nos agarre la noche en el medio.

Toda la ciudad parece estar sumergida en el misticismo de las bajas temperaturas (en general raras para Brasil) por lo que encontramos termómetros en cada esquina, o dentro de los locales. También suelen registrar las menores temperaturas de cada día durante los últimos años, por lo que es bastante gracioso ver que se enorgullezcan del invierno “más frío”, aquel en el que hizo menos de 0°C por más de 5 días. Se venden camperas, ponchos y guantes.

En cuanto a los precios, eran esperables: no es para nada barato. El camping, que estaba lejos de la ciudad (no daba para ir caminando) costaba unos 20R$ (~12U$) por persona por noche, fuera de temporada; La fondue rondaba los 45R$. Se puede comer por menos, pero tampoco tanto. Los pasteles (”pasteis”) o los crepes son más caros que en otras ciudades.

Es una ciudad que sirve para romper con la vida rutinaria de las personas que vivan cerca. De todas formas no la recomendaría como punto “obligatorio” para los viajeros, ya que presupone salir bastante de las rutas tradicionales para llegar a un lugar relativamente caro y con pocas alternativas además del descanso y algunos senderos.

Pronostican un mejor cambio Peso-Real para fin de año

dolar caricatura

Según apareció publicado en el diario argentino Clarín, hacia la segunda mitad del año el tipo de cambio entre el Peso Argentino y el Real Brasileño irá emparejándose. Actualmente los precios en Brasil hacen que sea casi imposible visitar este país; inclusive para el turismo europeo hay ciertos artículos que resultan excesivamente caro, como es el caso del transporte (tanto urbano como de larga distancia.)

Según un estudio de JP Morgan, la proporción entre Real y Peso irá achicándose, luego de alcanzar un record histórico de diferencia cambiara frente al dólar. Se debe notar que frente a la recesión en los Estados Unidos, la mayoría de las monedas de América Latina se apreciaron, con excepción del peso argentino y el bolívar venezolano. Esta apreciación produce una peor competitividad internacional de Brasil, por lo que sería esperable que se abarate lentamente su moneda en los próximos meses.

En el caso de Argentina, mantener el tipo de cambio anclado al dólar (al igual que en los tiempos de convertibilidad) es una de las medidas que el gobierno adoptó para combatir la inflación (que de resultado o no, es otra cuestión.)

La realidad es que para los argentinos Brasil está imposible (y esto es una experiencia personal) al mismo tiempo que para los brasileños Argentina es una ganga. Parece que en los ciclos de la historia se invirtieron los papeles, de “Floripa” pasó a ser “Brasiloche”. De cualquier forma, el hecho de a veces no poder salir del país hace que se descubran nuevos destinos, completamente inesperados entre nuestras fronteras.

Más Información | Clarín.com

Alturas de las calles

Altura calles en BrasilLeo en De Viaje a Brasil, una explicación bastante coherente de cómo es la numeración de las calles brasileñas. Aparentemente lo que se utiliza es la distancia de la entrada que se identifica con respecto al origen de la calle. Como bien destaca Tony Gálvez, es bastante útil este sistema al querer saber qué distancia deberemos recorrer. Por ejemplo si tengo que ir al número 1200 de una calle y me encuentro en el 100, serán exactamente 1100m los que deberé caminar.

Yo no lo había encontrado una lógica a este sistema ya que estaba demasiado acostumbrado a Buenos Aires. Allí se optó por numerar cada cuadra con 100 número (pares de un lado e impares del otro) con la particularidad de que calles paralelas mantienen la misma numeración. Entonces, si voy en auto, por ejemplo, a una calle que por el sentido de circulación no puedo tomar, basta ir por una paralela, al llegar al número deseado sabremos que la calle a la que íbamos también tendrá ese número. Además, la regularidad de la ciudad (lamentablemente no hay Google Maps para mostrarlo) permite saber, la cantidad de cuadras entre origen y destino (en el ejemplo del párrafo anterior, serían exactamente 11 cuadras.)

Ahora que encontré una lógica para el sistema de numeración brasileño lo voy a mirar con más benevolencia; hasta este momento pensaba que se tratase simplemente de un caos, como es en Montevideo, donde hasta se repiten algunas alturas en la misma calle.

Imagen: De Viaje a Brasil

Rio de Janeiro

Escribiendo sobre mi viaje a Belo Horizonte, me di cuenta de que no había escrito nada sobre Rio de Janeiro en este blog. Así que copio lo escrito en Aquic.com.ar, con pequeñas modificaciones.

Panorámica de Rio desde Niterói

Hacia fines de Marzo aproveché una de las promociones de Gol y compré un pasaje a Rio de Janeiro por un poco menos del precio del micro (saliendo desde Campinas, así que ni siquiera tuve que viajar hasta São Paulo.) La idea era aprovechar el feriado del 1° de mayo, ya que el viernes 2 también lo daban libre en la Facultad; decidí entonces viajar del 29 de Abril hasta el 8 de Mayo (10 días) y pasar mi cumpleaños allá.

Encuentro Latinissima 2007 en Rio

Para el feriado iban varias de las personas que había conocido en Ilha do Mel, además de los amigos que tengo que viven allá, por lo que realmente tenía ganas de ir para Rio, a encontrarme con todos ellos. El vuelo de ida fue tranquilo, llegando inclusive algunos minutos antes de lo pactado. Así que aterricé fui directamente a lo de Mariana; pude ver desde la ventanilla del colectivo varios lugares por los que había pasado hacía más de un año; me pareció increíble que al verlos volvieran a mi mente, casi como si hubiera sido ayer que caminé por esas calles. El lugar donde tuve que combinar con el subte fue cinelândia, exactamente en donde nos sacamos la foto de Latinissima (foto arriba.) Sólo que esta vez tenía que caminar esas cuadras solo.

El metro me dejó en el barrio de Tijuca (para no confundir con Barra da Tijuca) a menos de 2 cuadras de la casa donde iba a pasar los siguientes 10 días. Me recibieron súper bien, como siempre en Brasil; para ir resumiendo un poco y que no sea un post de 500 páginas: intentamos ir a comprar las entradas para la final del campeonato carioca, pero se acabaron justo en nuestra frente, luego de haber hecho una cola de 3 horas bajo la lluvia. Nunca pensé que tenía que ir hasta Rio de Janeiro para poder sentir un poco el frío “que tanto me hacía falta.”

El 1° de mayo tuvimos en asado, que duró, como siempre, desde el mediodía hasta la noche, casi 1 o 2 de la mañana. Ese mismo día a la mañana había recibido un e-mail de dos chicos sudafricanos que conocí en Buenos Aires, mientras ellos empezaban su viaje de 3 meses por América del sur, y yo estaba a menos de 3 días de venir a Brasil. Coincidentemente ellos iban a Rio (sin saber que yo estaba allá,) así que nos encontramos y compartimos básicamente todo el feriado, hasta el domingo. Viernes y Sábado fueron días de paseos, playas, caminatas, fiesta de Funk, Rio Scenarium, Forró, Samba, etc.

El domingo, día de descanso, fuimos para Niterói a encontrarnos con Paulo. Comimos en un restaurante a donde ya había ido el año pasado, muy bueno, y para los precios de Rio bastante barato también. Después fuimos a la casa, saludé a la familia, vi el final de campeonato al que no logré entrar (no íbamos a comprar de reventa a por lo menos el doble del precio) y volvimos, exhaustos, a la casa de Mariana.

Lunes, martes y miércoles fueron días donde paseé un poco más solo por la ciudad. Visité Urca (subí el morro de nuevo, para recordar el año pasado) fui al CBPF (centro brasileiro de pesquisas físicas) di vueltas por el centro. El martes fui para la UFRJ, una universidad increíblemente grande. Di vueltas, intenté entrar a un congreso de pedagogía de la matemática, pero quisieron cobrarme 240R$, así que desistí. A la noche fuimos al cine a ver Iron Man, peli para pasar el rato, con muchos efectos especiales y partes bastante graciosas. El miércoles, mi cumpleaños, pasé el día con Cecilia (que conocí en Buenos Aires) y una amiga, a la noche fuimos a cenar a un restaurante italiano, muy lindo, en el barrio de Botafogo, al lado del consulado argentino (sic). La noche fue en Lapa 40°, donde pude jugar (e indefectiblemente perder) a la sinuca brasileña (es imposible lograr que las bolas caigan!)

El jueves 8 de mayo ya fue el día de mi regreso a Campinas; vuelta a la rutina, lentamente. Cometí un error garrafal que fue despachar dentro de mi mochila la cámara de fotos y el celular (aunque no me crean, hay una explicación para este comportamiento completamente irracional.) Al llegar al aeropuerto de Viracopos (Campinas) los bolsillos estaban abiertos, y me faltaban ambas cosas, además de un mapa turístico de la ciudad que había encontrado en el ómnibus mientras iba al aeropuerto.

Hablé con una de las empleadas de Gol, la cual me trató muy mal, pesó la valija, vio que no había diferencia de peso superior a 1Kg (sic) por lo que la compañía no se hacía responsable. Apenas me dijo eso desapareció. Quise hacer la denuncia, especialmente por el celular, pero descubrí que en el aeropuerto no había policía. En la oficina de la ANAC (ente regulador de todo lo que sea transporte aéreo en Brasil) me dieron un folleto, en el que dice que no se puede despachar nada que sea electrónico, a lo que me preguntaron “no te avisaron?”, en fin… Hice el reclamo correspondiente, al que me dijeron que no le iban a dar importancia, que iba a quedar archivado… Los propios empleados que deberían hacer algo! Por algo no deja de ser tercer mundo, no?

No quiero amargarme más, ya que es sólo una nota oscura en un viaje de 10 días maravillosos. Simplemente quiero terminar con la siguiente reflexión: “si pueden, no despachen nada en los aeropuertos de América del Sur.”

Minas Gerais: Belo Horizonte, Ouro Preto y Mariana

Belo HorizonteÚltimamente ando con poco tiempo para escribir en este blog, aunque tenga realmente muchas cosas para contar. Después del viaje a Rio de Janeiro, el siguiente destino fue Minas Gerais, en particular las ciudades de Belo Horizonte, Ouro Preto y Mariana.

No fueron demasiados días (desde el miércoles a la noche hasta el domingo a la noche) sumado a que se trataba de un encuentro nacional de Couch Surfing, no permitieron hacer un turismo masivo de la región. Lo que puedo decir es que Belo Horizonte parece una ciudad bastante tranquila (es la sexta más grande de Brasil) aunque los habitantes se quejan bastante de la seguridad. En general no recomiendan estar esperando el taxi en la calle, prefieren no viajar en colectivo desde el centro una vez que no hay luz.

Sinceramente no se hasta qué punto la paranoia con la que viven muchos brasileros es justificada o no. Lo cierto es que ya encontré varias personas que tuvieron experiencias negativas en diferentes ciudades; no sólo Rio es peligrosa, sino en general el país. Es una lástima, con tantas cosas que se podrían aprovechar.

Belo Horizonte, para contrastar con las ciudades históricas que la rodean, es bastante moderna. Fue asignada como capital del estado de Minas Gerais recién a fines del siglo XIX, por lo que en general se encuentran pocos edificios históricos y un centro perfectamente diagramado (calles perpendiculares y diagonales, me hizo recordar bastante a La Plata.)

En los alrededores de la ciudad hay infinidad de paseos para realizar, desde Serra do Cipó, hasta grutas y cascadas. En particular yo fui a la gruta de Maquiné, que queda aproximadamente a 1 hora y media en auto del centro de Belo Horizonte. Al llegar a la ciudad unos niños se ofrecieron como nuestros guías; están organizados por la municipalidad, por lo que es bastante diferente a lo que se encuentra en Bolivia, Perú o el norte de Argentina. La gruta es increíblemente grande, posee galerías de varias decenas de metros de altura y largura. Se paga una entrada de 6R$ para estudiantes (el doble para el resto.)

En la ciudad se encuentra también la casa de Guimarães Rosa, un gran escritor brasileño quien nació hace 100 años, por lo que la ciudad está preparándose para conmemorar. La casa es un museo sobre la vida y obra del autor, y en general se puede encontrar a alguien de un grupo de recitadores (maldita memoria, no recuerdo el nombre) quién además de guiarnos en la visita, termina el paseo narrando algunos pasajes de los libros más conocidos.

Ouro PretoMinas Gerais es también conocida por estar rodeada de ciudades históricas que florecieron en los siglos XVI, XVII y XVIII gracias a la extracción de oro y otros minerales de su subsuelo. Entraron rápidamente en decadencia al acabarse estos minerales, pero su herencia arquitectónica permanece. Quienes hayan leído Las venas abiertas de América Latina quizás recuerden que Galeano pinta un paisaje completamente en ruinas, con las iglesias abandonadas y algunos ancianos que todavía rememoran un pasado de esplendor. La realidad es que en los últimos años el gobierno incentivó a que las empresas invirtieran en recuperación del patrimonio histórico mediante ciertos incentivos económicos (exención de impuestos) por lo que ahora se encuentran ciudades muy bien conservadas.

Tanto en Ouro Preto cuanto en Mariana, me llamó la atención que se tuviera que pagar una entrada (y bastante elevada) a cada una de las Iglesias. Se trataba siempre de unos 2R$, 3R$ (entre 1U$ y 2U$.) Esta entrada no incluía guia ni folletos explicativos. Dentro de las iglesias no se encontraba mayor información sobre lo que se veía. Me pareció un abuso demasiado grande del turismo. De cualquier forma las dos ciudades me gustaron mucho; son tranquilas, al mejor estilo europeo. Los precios de las comidas no me resultaron excesivamente caros teniendo en cuenta que son 100% turísticas.

Es importante no engañarse con las distancias de Minas Gerais, ya que generalmente las rutas poseen muchas curvas, por lo que realizar 100km lleva por lo menos unas 2 horas. Es importante tener en cuenta este factor al calcular el tiempo que pasaremos en cada ciudad.

Me quedaron muchas ganas de volver, así que seguramente ya encontrarán un artículo con mayores informaciones.