“El camino sigue y sigue”
El camino sigue y sigue
desde la puerta.
El camino ha ido muy lejos,
y si es posible he de seguirlo
recorriéndole con pie decidido
hasta llegar a un camino más ancho
donde se encuentran senderos y cursos.
¿Y de ahí adónde iré? No podría decirlo
Hace poco vi la tercera parte de la película de El Señor de los Anillos; me di cuenta de que la última vez que había leído el libro (o visto las películas) había sido antes de cualquiera de mis viajes "importantes" (creo que en el momento todavía ni siquiera me había ido de viaje de egresados). No me dieron ganas de transitar otra vez por esas ~1500 páginas (o 9 horas de cine), aunque mirándolo en el tiempo, podría haber cambiado completamente mi perspectiva con respecto a los libros.
Además de la aventura que se plantea, destruir al anillo, defenderse de los orcos, etc. etc. la serie de libros son sobre el viaje de una vida o una vida de viajes (la de Bilbo, por ejemplo). Pero el motivo de todas este reflexiones fue algo muy puntual: al final de la tercer película, los cuatro hobbits (Frodo, Sam, Merry y Pippin) se juntan a tomar algo, recién regresados a la Comarca, con sus ropas de gloria luego de haber destruido a Sauron. Nadie alrededor sabe quienes son ni lo que han hecho y una mirada cómplice (durante el brindis) revela todo esto.
Me había pasado algo bastante similar, por ejemplo, después del Camino del Inca; pero la verdad es que toda la gente que está en Cusco básicamente llegó para hacer lo mismo que nosotros. En Brasil, después de un trekking de un par de días en Bahia, mientras brindaba con los compañeros de expedición, pero de nuevo, en Lençóis todos estaban para hacer trekkings (y exactamente los mismos que nosotros hacíamos). Entonces uno sabe donde estuvo y sabe donde estuvieron los demás.
Pero hubo un par de momentos donde la sensación fue completamente diferente. En Brasil, la primera vez que estuve, me senté a tomar una cerveza en un bar, mientras esperaba un micro a otra ciudad. Las zapatillas estaban completamente embarradas; no me quedaba ropa limpia o seca. El resto de la gente acababa de despertar en sus hoteles o casas alquiladas por el carnaval; volvían de la playa, estaban bronceados. Una ducha fue solo un paliativo contra el calor de febrero en el estado de San Pablo. Había estado unos 5 días internado en la selva, con un grupo de biólogos, juntando bichos, contactando a los pescadores locales. Nadie más de los que estaban ahí lo había hecho; yo estaba sentado, disfrutando del momento, solo.
En México me pasó lo mismo; caí a una ciudad llamada Zitácuaro. No había turistas. Estaba muerto de frío, mal dormido. Pero había estado en un santuario de la mariposa monarca donde casi ningún otro hombre había puesto el pie (todavía; y el casi es importante, ya que está ganando popularidad exponencialmente). Me costó casi dos días llegar; charlar con la gente, que me indicaran hacia donde tenía que caminar, pero lo había logrado. Unas semanas antes, en una caminata al azar por el campo, conocí comunidades de Huicholes (aquellos que peregrinan anualmente en búsqueda del peyote); para algunos yo fui una curiosidad tan grande como ellos lo eran para mí.
Pero esos momentos de satisfacción personal, desde el último viaje, empiezan a significar menos. Tengo esta sensación de tener que hacer algo con un impacto humano más grande. Que el paso por un lugar no sea un paso que la única huella que deje sea la de mis pies. Es más difícil, sin dudas, pero no imposible; Acróbata del Camino o Kinga Freespirit son personas que se lo propusieron como forma de vida. No pretendo que mi vida pase por ese plano, pero sin dudas va a ser el objetivo de un próximo viaje.
La foto que abre el post es de la entrada a Totoral, en Córdoba.
La cita es de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo.
Cómo se ve a sudamérica
Hace unos días se me planteó una duda, hablando con un Polaco y un Danés sobre la visión que se tiene de Sudamérica en los países del "primer mundo" (odio esto de primer/tercer mundo, ya que mundo, como todo el mundo sabe, hay uno sólo.)
Por definición, los países sudamericanos pertenecen al tercer mundo. El tema es qué se entiende por tercer mundo. Hace unos días encontré un video, donde un Sueco, mostraba cómo fueron evolucionando los países en los últimos 40 años, según varios parámetros. Por ejemplo, seguramente una de las características de un país del tercer mundo sería una corta esperanza de vida, y madres con muchos hijos. Entrando en Gapminder es fácil ver que esto era esencialmente verdad en los años sesenta, cuando se formó como un subconsciente colectivo-mundial de lo que se tiene que entender por tercer mundo.
